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¿Cómo pintar un mandala en la pared?

pintar un mandala en la pared

Los mandalas son símbolos espirituales utilizados en el budismo y el hinduismo. Dicho símbolo está compuesto y diseñado en una estructura simétrica y perfecta, precisamente porque son hechos para representar la composición fractal y repetitiva del universo.

Son símbolos perfectos para decorar, pues precisamente por su simetría y simbología es un diseño que puede darle un giro de 180 grados a cualquier estancia, pudiendo variar en múltiples colores o en tonos neutros y monocromáticos.

Esta clase de diseños sobre una pared es un complemento perfecto para finiquitar la decoración de una estancia, incluso más si se suelen tener pocos muebles y se opta por una decoración mucho más minimalista.

Sin embargo, precisamente por el equilibrio de sus proporciones y demás se considera como una figura complicada de recrear, sin embargo en este apartado nos encargaremos de darte las pautas e indicaciones para que puedas pintar un mandala simétrico y estético para cualquier superficie de una estancia.

Consigue un color sólido y potente

La gran mayoría de los mandalas cuenta con una increíble pigmentación de color, —en caso contrario cuentan con colores oscuros y neutros— por ello para obtener el mismo efecto sobre cualquier pared se necesita de una base en blanco, si es posible solo marcar la circunferencia de la mandala y rellenar en su totalidad con ese color.

El blanco permitirá que los colores logren verse más vivos y saturados, por lo que el mandala podrá ser apreciado a la lejanía de la habitación sin ningún problema.

El esqueleto del mandala

Para realizar una figura que conste con una muy buena simetría y distribución, se tendría que comenzar con un esqueleto, y lo más básico de estos mandalas son el hecho de que son circunferencias perfectas:

Primero se necesita marcar el centro, de donde se apoya el compás y traza a una misma distancia el contorno, es posible utilizar un compás con una amplitud de tamaño deseado o realizar uno provisional con hilo y lápiz.

La idea es trazar desde el centro varias circunferencias, pudiendo quedar a la misma distancia al reducir su tamaño de manera proporcional o seguir alguna regla de diseño.

Lo siguiente sería dividir el mandala en trozos iguales, justo como si se fuera a cortar una pizza entera, a partir de este paso, ya quedaría a decisión y a gusto de cada quien si seguir haciendo trozos o comenzando directamente con la parte más visual: La decoración.

El trazo de figuras

Dado que seguimos esta regla de simetría, para rellenar el mandala con cualquier trazo o diseño necesitaríamos que todo quede en lo posible proporcionado, por ello una de las recomendaciones es utilizar un molde o una plantilla que se vaya repartiendo por el interior de la circunferencia de manera que se vea armonioso.

Los moldes o plantillas pueden ser hechos por tu propia cuenta, marcando ligeramente a lápiz el contorno o simplemente dejando la marca cual sello para definir el perímetro y contorno de la figura.

También si no es tu idea guiarte por algún molde o guía, puedes trazar el diseño entero en tiza, ya que, si cometes un error por dibujar a mano, podría incluso ser borrado fácilmente y sin dejar rastros.

Lo último es perfeccionar detalles y contornos con un lápiz al estar seguros de la distribución de las formas y diseños, pues esto será una guía más definitiva antes de pasar a la etapa de pintura.

Dichos detalles tienen que ser claros y seguros para seguir, hay que tener en cuenta que este sería la definición del resultado final, o al menos solo su contorno, pero al fin y al cabo con este paso se confirma en su totalidad si el diseño se adapta a lo que buscas.

Pinturas resistentes y pigmentadas para un acabado profesional

Para que la figura a pintar sea duradera y cuente con un acabado de buen color y detalles profesionales, nuestra recomendación es el uso de pinturas al aceite, pues a pesar de secarse de manera más lenta, sus colores son mucho más brillantes y resistentes a agentes exteriores.

Otra opción si no tienes mucho manejo de estas pinturas y deseas un resultado mucho más rápido de obtener, entonces inclínate por las pinturas plásticas, estas son a base de agua, cubren perfectamente y son lavables, además de secar mucho más rápido que otras pinturas tradicionales.

Cabe destacar que las pinturas plásticas no desprenden olores, por lo que además de poder corregir cualquier error con facilidad, es una opción ideal para quienes suela utilizar mascarillas o sean alérgicos a los olores de la pintura.

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